COLDPLAY Viva la Vida

Viva la Vida es la cuarta entrega de los británicos Coldplay, y el punto de partida para empezar a captar el interés de otro tipo de público. La presencia de Brian Eno los introduce aún más en el mundo U2, con piezas que no solo sonarían a la perfección en la banda de Bono, The Edge y compañía, sino que además les permite moverse en otros ámbitos. Ya no están los típicos hits, que al cabo de tres discos ya resultarían una fórmula trillada; las diez piezas que componen el álbum, resultan un compendio de música bien hecha, y en la búsqueda del buen gusto. Como dije antes, ya no están los himnos épicos pegadizos, ni los solos de teclados que en tan solo dos notas distinguimos de que se trata; lo aquí presentado tiene más que ver con el culto al buen gusto, y en la búsqueda de su propio ascenso. El título escogido proviene de un cuadro de Frida Kahlo, elección que tal vez haya motivado su presencia en tierras latinoamericanas. Y el arte de tapa, de Eugène Delacroix, lienzo titulado La Libertad Guiando al Pueblo de 1830.

Tampoco ya encontraremos canciones con la desgarrada voz de Chris Martín, a quien se lo nota más relajado, reposado en un ancho de espaldas propio de sus ya cuatro trabajos, y con la seguridad de estar haciendo lo correcto ya desde la elección de Eno, cuya presencia se nota desde el vamos en la apertura instrumental Life in Technicolor, para luego dar lugar a un temazo, Cemeteries of London, de claras influencias a U2, y efectos de laborioso contenido, los cuales se repetirán a lo largo de todo el CD.

Lost parece estar hecha a la medida del en vivo. Me puedo imaginar a las mazas con sus brazos en alto, con un estruendozo ruido de palmas y cantado al unísono el estribillo de la canción, para dar luego paso a un solo de guitarra estupendo hacia el nudo del tema. No sucede lo mismo con 42, de un intimismo arrollador, que bien podría ser parte de aquel excelente pero a su vez denso y oscuro trabajo solista del gran George Harrison, Living in the Material World. Un tema magnífico por donde se lo mire.

Otra pieza al mejor estilo U2, es el binomio conformado por Lovers in Japan – Reign of Love, y donde nuevamente se destaca la mano acertada de Brian Eno. Su predecesora Yes, forma ni más ni menos que la trilogía de los tres mejores del disco, con siete minutos a todo trapo, donde las oscuras bases instrumentales hacen una labor étnica de diversa abundancia. La homónima Viva la Vida, por lo menos en mi, no logra transmitir lo que se propone, y a mi entender lejos está de ser el segundo corte, pero bueno, de gustos se trata y evidentemente su futuro éxito será justificado, de hecho ya se espera que sea el single más vendido de la agrupación londinense.

No sucede lo mismo en Violet Hill, con el atractivo necesario de todo primer corte de difusión, y la picardía de ser el único tema en la vena de sus anteriores placas. No obstante, logra su cometido, forma parte de las tres mejores, y cuenta con un videoclip que bien pudo formar parte de la película Magical Mistery Tour de The Beatles. Finalmente, Strawberry Swing, y Death and All his Friends, no merecen mayores comentarios, a excepción del cierre instrumental de ésta última.

Está claro que su obra maestra sigue siendo A Rush of Blood to the Head, pero aquella es otra historia, lo aquí presentado difiere casi por completo y nos muestran una templanza y firmeza que seguramente ya no los llevará a tocar en teatros o reductos de limitada capacidad; los grandes estadios y giras mundiales a partir de aquí los espera.

Alexis L. Berman